X Aniversario del Liverpool – Alavés

X Aniversario del Liverpool – Alavés

mayo 16, 2011 8 Por Luis

Desde hace tiempo queríamos rememorar la final de la Copa de la UEFA de 2001, que cerró el triplete de esa temporada, y el 10º aniversario del partido nos ha parecido la fecha ideal para hacerlo. Queríamos que fuera alguien que hubiera vivido el partido en primera persona quien nos trasladase sus recuerdos sobre ese día histórico, ya que para muchos es una de las finales más emocionantes de la historia. Enseguida pensamos en Héctor Fernández, que cubrió la final para Onda Cero. El periodista vitoriano atendió nuestra petición con una amabilidad exquisita, y se convierte en nuestra primera «firma invitada».

Héctor en el Westfalen (arriba, segundo por la derecha)

Héctor Fernández es productor de radio deportiva de Onda Cero, y presentador del programa «Al Primer Toque» en su edición de los viernes, la más desenfadada de la semana. Además este programa cuenta con una sección totalmente recomendable, denominada «El Coche Escoba», en la que colaboran dos grandes amigos reds, Juan (http://www.liverpoolmadrid.com/) y Lover.

SOÑAR DESPIERTO

Por Héctor Fernández (@Hectorfernandez)

«Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado que Gaziantepspor, Lillestrom, Rosenborg, Inter, Rayo Vallecano o Kaiserlaurtern no pudieran frenar al “Pink” team. Nunca hubiese pensado que en una ciudad alemana podría ver a Celedón bajando desde un campanario en mayo. Me hubiese reído si alguien me cuenta que mi equipo llegaría a una final europea. No daría crédito al que me dijera que si “Houllier deja a los perros fuera”, en Vitoria todos estaríamos convencidos de ir “a por ellos”. Todavía me pellizco para creer que aquello no fue un sueño.

Por tierra, mar y aire, 10.000 aficionados de Vitoria llegaron al punto de encuentro. Con ellos litros de cerveza y 7.000 helados, todo para compartir con los reds. Hasta la banda de música que todavía hoy acompaña al equipo, se aprendió algunas de los Beatles. Aquello se convirtió en una reunión de hermandad, una fiesta que juntaría para siempre a dos aficiones que a hasta ese día se desconocían.

El Alavés vistió de azul y (dicen) oro ante el desagrado de jugadores como Desio, al que vestir como Boca disgustó bastante. No creo que Hermes fuera el responsable de que el envío de aquellas camisetas casi no subiera al avión del equipo al “extraviarse” en una furgoneta de reparto por Vitoria. Lo que si tengo claro es que el mismo argentino, Antonio Karmona, Pablo y Jordy Cruyff, fueron los responsables de que la noche anterior al partido, reunidos en el hotel de Bochum sin técnicos, el equipo conociera de boca de sus veteranos aquella histórica frase que jamás podrán olvidar. “Chavales, ser conscientes de lo que es esto”.

Yo entré en el Westfalen tan asustado como los jugadores del Glorioso. Aquellos que vestían de rojo, a los que los hinchas habían abrazado durante la mañana, rugían en las tres cuartas partes del Estadio alemán mientras a los demás sólo nos quedaba admirar ese espectáculo de color y corazón a ritmo de “You´ll never walk alone”. Durante esos acordes, tuve tiempo para, desde el césped, dar mis impresiones en directo para la BBC con un inglés atenazado por mis nervios. “If i think with my heart, Alavés has some options…” dije sin pensar mucho ni mirar a cámara. Y tanto… .

La estampida del Liverpool hizo temblar a Vitoria entera. Gerrard, Hamann, Heskey, Owen o McAllister sacudieron al novato, que llegó vivo al descanso pese a perder por 3 a 1. En ese momento sólo se me ocurrió llamar a mi casa para decir “Mamá, nos están matando como a conejos”. En el vestuario 2 consignas: Contra a por Carragher y Javi pegado a los centrales. En 5 minutos el Alavés había empatado el partido y era cuestión de minutos que la remontada se certificase. Pero nunca llegó. Nunca sabremos si con Javi Moreno en el campo la victoria hubiese sido albiazul, o si Herrera pidió o no el balón que, peinado por Geli, supuso el gol de oro y título para el Liverpool… nunca lo sabremos. En esa prorroga, a la que Jordy Cruyff nos llevó de cabeza en el 87 con el empate a 4, mi Alavés se desangró lentamente hasta hincar la rodilla en el minuto 127.

Nunca podré olvidar la ovación cuando mi equipo recogió las medallas de subcampeón, ni tampoco cuando Fowler se acercó en zona mixta a periodistas de Vitoria para darles la mano. Eran los gestos que cerraban el círculo, aunque la unión entre Liverpudlians y alavesistas se extendió al sorteo de la Liga de campeones 2001/2002. Representantes de ambas aficiones recogieron en Mónaco el “Premio a la mejor afición de Europa”. En nombre de los alavesistas estaba Pedro Arteaga, que meses después fallecía tras una penosa enfermedad que mitigó “gozando con el Glorioso”.

Todos los que vivimos aquello con corazón alavesita sabemos, desde el 16 de mayo de 2001, que se puede soñar despierto.«