Tottenham Hotspur 4 – 0 Liverpool

septiembre 18, 2011 15 Por George Olmos

¿Hay alguien ahí?

Partido para olvidar en el Lane. El Liverpool se dejó la ambición, el juego, el compromiso, la concentración, la táctica y todo, absolutamente todo en la plataforma de embarque del John Lennon Airport. Como consecuencia, un resultado y una goleada encajada sin paliativos y sin excusa alguna en una tarde aciaga en todos los sentidos. De regreso a Liverpool, el equipo deberá facturar cuatro goles en contra, dos expulsiones y la lesión, una más, de Daniel Agger.

Por Stubbins. (@El_Stubbins)

Un Tottenham malherido tras un inicio de campaña dubitativo y con varias goleadas encajadas, se ha relamido de sus heridas esta tarde dándose un verdadero festín ante un dócil e inexistente Liverpool. Si bien la semana pasada en Stoke on Trent, la frustración del supporter del Liverpool era consecuencia de la superioridad mostrada por el conjunto de Dalglish que no se vió reflejada en el marcador, esta tarde la frustración viene dada por la total inoperancia y absoluta desaparición del once red.

Resulta dificil realizar un análisis del partido cuando desde el minuto uno de juego tan solo existe un equipo sobre el terreno de juego. La derrota no se puede achacar a una acción desafortunada en concreto. O a un jugador con una tarde horrenda. O a la mala y parcial actuación arbitral. Nada de todo ello. Simple y llanamente, el Liverpool fue superado, humillado y bailado en White Hart Lane.

Repetía Dalglish con Skrtel en el lateral derecho y tan solo ofrecía la novedad con respecto al duelo frente al Stoke City de la presencia de Andy Carroll por Dirk Kuyt en la punta de ataque. Controvertida nuevamente la colocación del jugador eslovaco en el lateral derecho, máxime cuando ante él se encuentra un jugador como Gareth Bale. Las internadas del galés y las continuas diagonales de Jermaine Defoe, ràpidamente dejaron claras evidencias de la debilidad defensiva red en esa zona. Y los de Redknapp lo supieron aprovechar inmediatamente.

Tan solo se llevaban disputados 7 minutos cuando Modric enganchaba un zapatazo imparable desde más allá de la semiluna del area, estableciendo el 1-0 en el marcador. En la misma jugada y tras pugna con Defoe, Daniel Agger se lesionaba para abandonar veinte minutos más tarde el terreno de juego. Sería sustituido por Sebastián Coates que debutaba de este modo como jugador red.

Adam fue expulsado tras dos amarillas víctima de su propia frustración e impotencia.

El Liverpool hacia aguas en todas y cada una de las zonas del terreno de juego. Defensivamente, el lateral de Skrtel era un coladero. El dibujo del centro del campo era ciertamente inexplicable con Downing a banda cambiada, dejando despoblada la banda izquierda. Henderson desaparecido por completo. En ataque, Carroll totalmente desasistido y Suárez era el único al que se le intuian opciones (aunque mínimas) de hacer algo positivo cuando el balón le llegaba a los pies.

Con un desbarajuste total de ideas y de actitud, bien pronto se acabarían por dar por concluidas cualquier idea de reacción en el cuadro de Anfield. Sin llegar a la media hora de juego, Charlie Adam, víctima de la desesperación y de verse superado continuamente por los rivales, veia la segunda cartulina amarilla, tras realizar una fea e inexplicable entrada a la altura de la pantorrilla de Scott Parker. Con uno menos y superados totalmente, el Liverpool decia adiós al partido.

Muchos esperaban una reacción en el conjunto de Dalglish tras llegar el descanso. No fue así. El Liverpool seguía sin encontrar su sitio en el campo. Llegaba tarde a cualquier balón y todo salía del revés. La pájara era monumental. Poco antes de la hora de partido, el Liverpool reclamaba un más que claro penalty sobre Carroll que era agarrado y derribado por Assou-Ekoto al tratar de levantarse para rematar un balón. El arbitro hacía caso omiso a las protestas reds. Poco después, el Liverpool tenía la oportunidad de reegancharse al partido, disponiendo de un libre directo en la frontal del area. Suárez ejecutaba la falta pero el balón se perdía en la grada de White Hart Lane.

José Enrique y sus compañeros en la defensa red se vieron superados por los Spurs en todo momento.

Tras la oportunidad desperdiciada, el Liverpool firmaba su sentencia al quedarse con nueve hombres al ver la segunda cartulina Martin Skrtel. Ya todo era cuesta arriba y más aún cuando a la jugada siguiente aprovechando los desajustes defensivos reds, Jermaine Defoe anotaba el segundo. Sin tiempo para respirar, Defoe volvía a disparar a puerta, Reina no blocaba y Adebayor atento al rechazo, levantaba sutilmente el balón por encima del cuerpo de Reina para batir por tercera vez al meta español.

Minuto 68, 3-0 y un auténtico suplicio de 22 minutos por delante para los de Dalglish. Bellamy entraba por un alterado Suárez y Spearing lo hacia por Stewart Downing. El Lane era una fiesta y coreaba con olés los múltiples pases de sus jugadores que jugaban a placer ante 9 hombres totalmente entregados a su suerte. Todavía tendría tiempo la afición londinense de celebrar un cuarto gol. Nuevamente Adebayor conseguiría batir a Reina desde el interior del area, cuando el partido llegaba a su fin.

Lo mejor será hacer borrón y cuenta nueva.

Tottenham: Friedel, Walker, Kaboul, King (Bassong 83), Assou-Ekotto, Kranjcar (Van der Vaart 46), Parker, Modric, Bale, Adebayor, Defoe (Giovani 83).

Liverpool: Reina, Skrtel, Carragher, Agger (Coates 27), Jose Enrique, Henderson, Lucas, Adam, Downing (Spearing 70), Suarez (Bellamy 70), Carroll.