Sunderland 1-0 Liverpool

marzo 10, 2012 10 Por George Olmos

La nada.

Si de escasas se podían catalogar las opciones del Liverpool de conquistar la cuarta plaza, de prácticamente nulas cabría calificarlas tras el pitido final en el Stadium of Light de Sunderland, que certificaba la derrota de los de Dalglish en un horrible partido. La actuación del conjunto Red en la tarde de hoy ha sido sencillamente desastrosa e impropia de un equipo que se proclamaba hace dos semanas campeón de la Carling Cup y que aspira a las más altas cotas del campeonato. El afortunado gol de Nicklas Bendtner, ha supuesto la tercera derrota consecutiva de los de Anfield en Premier League. Algo que no sucedía desde la temporada 2002/03.

Por Stubbins. (@El_Stubbins)

Este Liverpool parece no tener término medio. Si bien hace una semana se ofrecía la mejor de las imágenes ante el Arsenal, hoy ha tocado mostrar la peor de las caras. En uno y otro caso, el resultado fue el mismo. Derrota. Pero bien es cierto que las sensaciones entre los supporters son bien contrapuestas una vez finalizados ambos encuentros. El aplauso y el reconocimiento del buen trabajo efectuado la semana pasada, hoy se le oponen el desencanto y el mosqueo por la desastrosa y deshonrosa actuación de un equipo que ha parecido ajeno a lo que ocurría sobre el maltrecho césped del Stadium of Light.

La desesperación de Suárez ante la ausencia de oportunidades fue evidente.
Nunca los enfrentamientos contra los equipos entrenados por Martin O’Neill resultaron fáciles. El técnico norirlandés se caracteriza por imprimir un fuerte carácter y gran determinación a sus equipos, donde prima lo físico sobre el talento. Posicionamiento táctico casi perfecto y férreas marcas sobre el rival, hacen muy dificil la circulación de balón e ideas al rival. Y esta tarde el Liverpool no fue una excepción y sucumbió ante la metodología de O’Neill.

Pero además del ahogo táctico del rival, el Liverpool cedió ante su rival en mentalidad. Tal y como ocurriera en White Hart Lane o en el Reebok Stadium, el equipo de Kenny Dalglish mostró una actitud inexistente en muchos tramos del partido. Con Steven Gerrard en el banco tras su lesión en el partido internacional con Inglaterra, los de Anfield carecieron de un líder nato que tirara del carro y permitiera al equipo retomar la senda de la competitividad.

El planteamiento de Martin O’Neill, asfixió por completo al Liverpool.

Adam, Spearing o Henderson, que regresaba al que fuera su estadio por primera vez, eran incapaces de mover al equipo con la velocidad y precisión necesarias para superar la fuerte presión de los Black Cats. El centro del campo Red, caia una y otra vez en la telaraña tejida por los locales. Tan solo cuando el balón llegaba a pies de Luis Suárez, se podía intuir la posibilidad de crear cierto peligro con alguna genialidad individual del jugador uruguayo. No fue esta tarde el caso y el charrua tan solo gozó de una buena oportunidad en la primera parte en la que tras plantarse ante el meta Mignolet, el balón tras el disparo del uruguyo repelido por el meta, rebotaba en el cuerpo del jugador red, para tomar el camino de puerta pero besar la red por su exterior.

Tampoco hizo gran cosa, por no decir nada, el Sunderland. El botín obtenido por los Black Cats es excesivo para los méritos mostrados. Un despeje de Skrtel que tomó el camino de porteria y fue atajado con seguridad por Reina, fue la única clara oportunidad de los de Tyne and Wear, si descontamos el gol que decidió el encuentro. Un gol que llegaría en el minuto 56 de partido y que adquiriría nuevas dósis de infortunio para el Liverpool recordando aquel fatídico gol de hace dos temporadas atrás en el que Darrent Bent logró anotar con la ayuda de un balón de playa.

Bendtner batía a Reina que continua con su mal fario en el Stadium of Light.
Esta vez ningún elemento externo colaboró en el gol, pero si que el poste volvió a jugar una mala pasada para los de Dalglish. Y es que un disparo tan mordido como ajustado de Frazier Campbell, sorprendió a Pepe Reina que pese a su estirada no lograba llegar al balón que impactaba sin fuerza contra el palo, para ir a pegar en la cabeza del meta español y volver a golpear nuevamente el palo de la portería. Ese segundo rechazo del poste, lo sabía aprovechar Nicklas Bendtner para impulsar el balón al interior de la porteria ante un Reina que reaccionaba desorientado al remate del delantero danés.

El gol resultaría decisivo. Dalglish debía mover con urgencia y atino el banco y daba entrada a Gerrard y Carroll que susituían a unos desacertados Adam y Bellamy, diez minutos después del gol local. Minutos más tarde Stewart Downing entraba en el campo sustituyendo a Jordan Henderson que recibía la ovación de su antigua afición. Poco resultado darían los cambios realizados. Tan solo una doble oportunidad de Carroll y Kuyt, que no llegarían en ningún caso a conectar el balón en su intento de remate en el último arreón del encuentro, estuvo a punto de salvar un punto para el Liverpool. Tampoco serviría de nada ese punto. El Liverpool necesitaba los 3 puntos para seguir luchando por su objetivo. Poco o nada queda a hacer en la Premier League ya. Queda centrarse en la FA Cup.


FICHA DEL PARTIDO:

Stadium of Light, 41.661 espectadores.

SUNDERLAND: Mignolet, Bardsley, O’Shea, Turner, Bridge, Larsson, Colback, Gardner, McClean, Bendtner (Wickham 83), Campbell (Vaughan 75).

LIVERPOOL: Reina, Kelly,Skrtel, Coates, Jose Enrique, Kuyt, Henderson (Downing 79), Adam (Carroll 69), Spearing, Bellamy (Gerrard 69), Suarez.

GOL:

1-0 Bendtner 56′.

ARBITRO: Anthony Taylor