So Boss Lad por @Coque_PL

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agosto 31, 2023 126 Por Esto es Anfield

Tomar el 8 una responsabilidad no apta para todos, pero si para valientes.

Por @Coque_PL

De regatear botellas vacías en el salón de su casa en Székesfehérvár a hacerlo con rivales de primer nivel en la mejor liga del mundo. Dominik Szoboszlai, talento del que ya se nutre el Liverpool de Jürgen Klopp.

El húngaro, que según algunas fuentes practicaba 200 tiros libres diarios durante su juventud, se ha convertido en una las grandes sensaciones del inicio de temporada Red. Además de ser un recurso a balón parado y un futbolista que permite finalizar jugadas desde fuera del área sin la necesidad de combinar hasta la saciedad, fruto de su maravilloso golpeo de balón, Dominik se ha destapado como un jugador trabajador, sacrificado y dispuesto a ensuciar sus medias bajando al barro para contribuir a la causa. Su fútbol, que ha bebido durante tantos años del afluente Red Bull, tanto en Austria como en Alemania, casa con los niveles de intensidad y la propuesta que pretende trasladar Klopp en esta nueva etapa. Renovarse o morir, sí, pero con ideas cercanas a las que tantos éxitos trajeron en un pasado no tan lejano.

«Tengo un tatuaje de Steven Gerrard» Cuando era un niño no veía tanto fútbol, pero cuando había Champions League lo hacía y él era uno de los más grandes”, confesó el día de su presentación cuando se anunció que en este nuevo capítulo profesional, a orillas del Mersey, iba a vestir el dorsal número ‘8’ que de 2004 a 2015 convirtió en legendario el mítico capitán del Liverpool. Buena señal, ¿no?

Su carta de presentación, sin embargo, no ha sido un conjunto de declaraciones que puedan resultar jugosas y emocionantes para su nueva afición, sino una serie de partidos a la altura de los 60 millones de libras que el Liverpool ha pagado para que su talento magiar haga vibrar a Anfield. Durante la pretemporada, con cinco actuaciones introductorias en las que dejó buenas sensaciones jugando como interior y repartió una asistencia (ante el Darmstadt alemán en el gol de espuela de Luis Díaz). Aunque lo verdaderamente interesante ha llegado con los partidos oficiales, cuando el nivel de exigencia ha crecido, el de expectación ha estado por las nubes y algunos de esos detalles siempre difíciles de controlar durante los encuentros le han dado la espalda al Liverpool. Es ahí cuando el húngaro ha dado un paso adelante y ya, a pesar de su corta carrera en Inglaterra, se ha comportado como uno de los lideres del equipo. Quizás no el más vocal, pero sí uno de los más activos y constantes.

En la primera jornada, en Stamford Bridge contra el Chelsea, haciéndose fuerte en la medular cuando más dominaban los locales de Mauricio Pochettino ; En la segunda fecha, cuando le tocó estrenarse en Anfield como futbolista del Liverpool ante el Bournemouth de Andoni Iraola, fue la estrella del partido (Man of the Match según las votaciones públicas del club), provocó un penalti, estuvo a punto de marcar el tercer gol y jugó la media hora final en el doble pivote junto al debutante Wataru Endō después de la expulsión de Alexis Mac Allister ; Por último, en la tercera y última cita, en Newcastle, disputó 20 duelos de balón ante sus rivales, sujetó al equipo en sus momentos más delicados, de nuevo en inferioridad tras la expulsión de Virgil van Dijk, y acabó el encuentro jugando como ‘5’ en la base, siendo el eje de sistema en un rol que hasta hace poco tiempo cubrían futbolistas de otro corte como Fabinho Tavares.

Podríamos decir, incluso, que el húngaro está siendo una sorpresa o, mejor dicho, un grato descubrimiento. Al menos para un servidor. Sabíamos que sus características iban a suponer un ‘plus’ en ataque a la hora de construir y finalizar, pero algunos no éramos capaces de imaginar que también iba a ser un futbolista con el don de brillar cuando el contexto es menos favorable para ello y son los rivales los que dominan y determinan lo que sucede en el juego.

Hace unos meses relataba en The Athletic cómo su padre, el ex futbolista Zsolt Szoboszlai, llenaba de botellas vacías el salón de su casa familiar en Székesfehérvár, al suroeste de Budapest, para que él fuera regateándolas con precisión milimétrica. “Si no tiraba las botellas, me daba un helado como recompensa”, recordaba Dominik. Este ejercicio tan particular hizo que el ahora Red desarrollara desde muy temprano su capacidad para desenvolverse en espacios reducidos, pero es probable que, además, también le permitiera hacer lo mismo con su concentración y su disciplina. Cualidades que ahora saca a pasear con frecuencia en cada partido. “Si no fuera por la dedicación de mi padre y la buena formación que me dio, difícilmente estaría aquí ahora”, sentenció.

Si un lugar tan mágico como Anfield, que respira fútbol por los cuatro costados, ha adoptado a tantos magos del balón a lo largo de los años, no tardará mucho en rendirse a las virtudes de Szoboszlai. Resulta fácil, pues, imaginar que por muchos motivos el carril del ‘8’ que recorre desde la Anfield Road Stand hasta la célebre The Kop, pasando por la Kenny Dalglish Stand y ante los ojos de las personalidades que suelen ocupar la Main Stand, tendrá grabado su nombre y apellidos durante muchos años. Aunque, como comentábamos anteriormente, hemos podido ver en algún tramo de estos últimos partidos que también puede adaptarse a una posición más cercana a la base de la construcción, cerca de los centrales.

Este mismo verano, Marco Rossi, su seleccionador en el combinado nacional húngaro, apuntaba en una entrevista con su compatriota Bence Bocsák (periodista) que Dominik puede adaptarse a esa posición de cierre por delante de la defensa. Un rol que, de hecho, ya le hemos visto cumplir a nivel nacional e internacional. Riguroso en su colocación sobre el campo, poseedor de un gran sentido del orden y solidario a la hora de fajarse y pelear echándole un cable a sus compañeros, el centrocampista centroeuropeo, que aún guarda muchos secretos en sus botas, puede ser una solución muy seductora para Jürgen Klopp en varias zonas del campo. Si continúa ampliando su abanico, porque cabe recordar que también ha jugado en banda y lo ha hecho a gran nivel, estamos ante un futbolista total con las facultades necesarias para darle muchas alegrías a la parroquia de Anfield, esa ante la que ahora se siente como en casa, en familia.

Para algunos guarda similitudes con David Beckham, aunque a mí me gusta pensar que esa capacidad para condicionar el partido con la simple amenaza que supone su bota derecha, sin importar la distancia a la que se encuentre del área rival, le acerca más a su compañero Trent Alexander-Arnold. El estadounidense Jesse Marsch, que hasta la fecha es el entrenador que más veces ha dirigido al húngaro a lo largo de su carrera (80 entre Salzburg y Leipzig), era claro y conciso hace unos días: “(Szoboszlai) es el David Beckham moderno. Cuando el balón está en su pie derecho, puede ponerlo donde quiera. La precisión y la velocidad que puede imprimirle al balón son ridículas”.

Otros, sin embargo, creen que por sus dotes de liderazgo (es el capitán de Hungría desde los veintidós años), su determinación, su golpeo de balón – salvaje y letal como pocos – y, por supuesto, el ‘8’ que ahora porta por primera vez en su espalda, puede convertirse en el sucesor de Steven Gerrard, con el que comparte varios atributos. Palabras mayores, sin duda, aunque no parece descabellado señalar que puede seguir evolucionando hacia hacía uno de los mejores centrocampistas del planeta. Para ello, todo suma: desde las botellas vacías que trataba de esquivar en el salón de su casa hasta las sesiones de entrenamiento con Jürgen Klopp y el staff del alemán.

Lo que está claro, se asemeje a la leyenda que se asemeje y sea cuál sea su techo, es que en estos primeros compases de la temporada y de su carrera como futbolista del Liverpool estamos descubriendo que es mucho más que un jugador de momentos, algo más que un productor hecho por y para ‘highlights’. Está teniendo una influencia mayúscula en el juego del equipo y, por lo tanto, en los resultados favorables que se están cosechando en las primeras semanas de fútbol oficial (7 de 9 puntos posibles conseguidos en Premier League). Está claro, ha caído de pie y parece totalmente adaptado al siempre exigente ritmo que se impone en ‘Las Islas’, por lo que no es complicado imaginar que será uno de los estandartes sobre los que el Liverpool trate de construir su regreso a la cima del fútbol inglés.