Novedades tácticas del #LFC 2018-2019 por Javier Cordero

Novedades tácticas del #LFC 2018-2019 por Javier Cordero

mayo 20, 2019 0 Por Esto es Anfield

Klopp, en una renovación constante.

Liverpool’s Mohamed Salah (left), manager Jurgen Klopp (centre) and Virgil van Dijk celebrate after the UEFA Champions League Semi Final, second leg match at Anfield, Liverpool.

Por Javier Cordero

La evolución táctica de un equipo se asemeja mucho a un cambio de look. Si se hace uno de forma radical puede hacer mucho daño a la vista y desfigurar la imagen por completo, así que lo conveniente es ir introduciendo pequeños matices que pueden marcar la diferencia puesto que, de no hacerlo, puedes quedarte anticuado. Detalles indispensables para dotar de personalidad a tu propio yo y que desde el primer momento no han pasado desapercibidos para Jürgen Klopp.

Entiende que el estilo no se negocia, como también sabe que ante una competición tan exigente como la Premier este necesita airearse para evitar oler a rancio. Y si no se lo plantea los acontecimientos pueden hacerlo por él. Recordemos que se había estrujado la cabeza para integrar a Coutinho en el centro de todas las operaciones de su juego y su marcha le obligó a simplificar mucho el proceso con poco tiempo para reflexionar sobre ello. Muy poco margen para dejar atrás al ‘equipo de Coutinho’ y transformarse en el ‘equipo de Van Dijk y Salah’. Llegar a la final de Kiev camufló en parte ese proceso tan complejo de cambio. Tras incorporar jugadores y todo un verano por delante para probar y replantearse la versión ‘Liverpool 4.0’, el resultado ha hablado por sí solo. Ahora bien, ¿cuáles son los porqués de esta temporada? ¿Qué cambio de look ha hecho a su pizarra?

* El 4-2-3-1. La modificación más visible de todas las realizadas esta campaña ha tenido como principal premisa dibujar dos líneas diferentes que converjan entre sí. La primera: crear una estructura predispuesta a dominar con el balón. Aprovechar espacios que habían sido inexplorados hasta la fecha y sumar al juego un punto más de imprevisibilidad y verticalidad controlada. La otra línea nace a partir del crecimiento de Salah, quien pide  mezclar cada vez más movimientos e intervenciones de diversa naturaleza. Ubicado como ‘9’ se encuentra más comunicado con lo que sucede alrededor y cada recepción suya mejora la jugada posterior de cualquier compañero. El egipcio ya está lejos de ser un especialista a campo abierto y está más cerca de ese futbolista global que representan los mejores del mundo.

* Los laterales. Es susceptible de debate el hecho de conocer quién ha hecho hueco a Arnold y Robertson en el organigrama red. ¿Fue Klopp? ¿Fueron ellos mismos? Ninguna excluye a la otra, no obstante, desde el principio han tenido mucha responsabilidad y ellos lo han agradecido y correspondido de la mejor forma posible. A la espera de poder crear otra tendencia de comportamientos en el centro del campo, el inglés y el escocés se han erigido inicio, nexo y fin de las jugadas de ataque. Antes los interiores eran los protagonistas secundarios, ahora han pasado incluso al tercer plano en cuanto a jerarquía táctica. Más limitados y preocupados de tapar las espaldas de estos laterales, estos se han beneficiado viviendo permanentemente en campo rival tanto en carrera como en estático, empujando al tridente hacia el área a partir de sus continuas participaciones en el último tercio del campo. Ahora el Liverpool tiene una gran amenaza en los pasillos exteriores como no ha tenido en más de una década.

* Mané, un verdadero 9. A sabiendas de los momentos críticos que han sufrido tanto Salah como Firmino en este inicio de 2019, el senegalés ha asumido el liderazgo que se había perdido en ataque adoptando su versión más ofensiva posible. Ha sido más ‘9’ que nunca, uno con mucha velocidad, capaz de tirar desmarques muy profundos y de asomarse por las bandas, pero un 9 en realidad. Solo él ha llenado el vacío del punto de penalti cuando nadie ha llegado hasta ahí, convirtiéndose en un especialista para hacerse hueco y finalizar en 1-2 toques. Como consecuencia de este comportamiento, los 22 goles anotados en la Premier a partir de jugadas muy concretas.

* El triángulo de seguridad. Tras un periodo protagonizado por la prueba y el error, finalmente Klopp ha encontrado los tres vértices que aseguran un buen balance tanto a nivel ofensivo como defensivo. Contar con Matip, Van Dijk y Fabinho supone despreocuparse en cierta medida de a qué altura establecer el bloque. De hecho, son casi los únicos que pisan campo propio cuando se trata de salir con el balón. Con diagonales hacia los laterales, conducciones hacia adelante o pases tensos en vertical, los tres garantizan jugar 20 o 25 metros más arriba y juntarse ante una posible pérdida. Significan orden, empuje y equilibrio para que el equipo vuelva a organizarse para la presión.

*Inventar un mediapunta. Para poder acceder al título de Premier, tal y como ha mostrado el Liverpool la presente temporada, hacen falta muchos registros con balón. Sin contar con grandes dominadores de la materia, han encontrado a dos a medida que el proyecto ha ido madurado. En una mezcla de características de los jugadores junto a esa necesidad ya citada, tanto Naby Keita como Shaqiri han tenido cierto protagonismo. Si la tendencia de la segunda línea es hacer sitio a interiores de recorrido y capacidad de sacrificio, la posibilidad de ocuparla por un ’10’ no parece tan remota. Alguien como Naby y en mayor medida Xherdan que fije entre líneas, espere su momento para explotar esas zonas vacías y meta ese pase venenoso. Un recurso que perdió mucho peso en la segunda vuelta pero que no debería ser olvidado por los beneficios que llegó a ofrecer.