Jürgen Klopp y Julia Roberts

Jürgen Klopp y Julia Roberts

octubre 10, 2015 690 Por Jesus Ruiz



Surrealista,
pero bonito



Por Jesús Ruíz (@jruiz8888)


Un
muy buen profesor de crítica de cine me dijo un día aquello de «no hay un
único género cinematográfico bueno. Una película puede ser mala, buena o
regular. Con millones de matices. Pero hay musicales estupendos, comedias
maravillosas, obras maestras de la ciencia ficción, la acción o el terror e
incluso largometrajes de animación que merecen estar en el Olimpo de la
historia del cine». Y yo creo que tenía razón. Por lo tanto espero que ningún
lector de ‘Esto es Anfield’ mueva el cursor hacia la pestaña de cierre, ni
levante extrañado una ceja al estilo Carlo Ancelotti, cuando le advierta que
vengo a hablarles de ‘Notting Hill’.
Sí,
‘Notting Hill’ (Roger Michell, 1999), comedia romántica británica (incluida dentro
de ese ciclo que en los últimos veinte años ha conseguido superar en calidad al
mismo producto de origen norteamericano) protagonizada por un Hugh Grant en el
papel de londinense cultureta-despistado-aburrido-buenazo-con adorable cara de
bobo y una magistral Julia Roberts haciendo, prácticamente, de ella misma como
estrella del cine hollywoodiense.
Y
se preguntaran que por qué voy a hablar de ‘Notting Hill’ en una web sobre el
Liverpool FC, ¿no? Pues se lo explico: El Liverpool ahora mismo es como William
Thacker (Hugh Grant), un librero con una pequeña pero referencial tienda en un
mercado mundialmente conocido como es el de Notting Hill, envuelto en el idealismo
y la cultura que desprenden los libros, como se envuelve de la misma forma el
club red en su historia y su tradición expuestas en el pequeño pero referencial
escaparate de Anfield que es un lugar de culto en el universo futbolístico.
Además,
al igual que el personaje interpretado por Grant, el equipo de Mersyside parece
inmerso, desde ya hace unos cuantos años, en ese paseo diario, aburrido y
cotidiano de casa a la librería y de la librería a casa, mientras las
estaciones (temporadas en el caso del fútbol) se suceden unas tras otras, del
invierno al verano, envueltas en la melancolía. Exactamente en aquella
melancolía de aquel que vive enamorado (del fútbol, la vida o una persona) sin
que le suceda nunca, o casi nunca, nada extraordinario.
Y
ese «casi nunca» puede traducirse, en el caso del Liverpool, en el
‘kit-kat’ que fue la Copa de la Liga ganada con Dalglish en el banquillo o la
temporada del casi título de liga con Rodgers (al que por cierto podemos
comparar con otro personaje de la película: la ex novia del protagonista,
convertida ahora en su mejor amiga, pese a que la relación -como pasó entre
Brendan y los reds- no llegase a buen puerto).
Pero
hablemos de eso de que no te suceda nunca nada extraordinario. Ya que ¿cómo es
posible entenderse el amor y la vida sin sentimientos o sucesos extraordinarios?
Pues de ninguna forma. Por eso, aunque le pareciese algo imposible e
improbable, Hugh Grant en la película esperaba, como el aficionado red lo hacía
tras el despido de Rodgers, la llegada de algo inesperado que cambiase su vida
para bien.
Por
ejemplo, que por la puerta de su humilde y vieja tienda apareciese una famosa y
bella actriz con el rostro de Julia Roberts y acabase enamorándose de un ser
socialmente en decrecimiento. O, por ejemplo, hablando de los de Anfield, que
aparezca el entrenador sin equipo más deseado por todos los grandes clubs
europeos y que acepte entrenar a este actual Liverpool.
La
historia, como ven, es parecida. El caché artístico y mediático de la actriz
Anna Scott (Julia Roberts) es el mismo que el que tiene Jürgen Klopp ahora en
el panorama futbolístico. Y el deprimente (en títulos y gloria en los últimos
años) Liverpool tiene el mismo aire de perdedor que el vendedor de libros de la
película.
Pero
el Liverpool es el Liverpool, como -y hagan, por favor, por que suene en este
momento en sus oídos la ‘pastelosa’ pero embriagadora ‘She’ de Elvis Costello- el
interior del tipo que interpreta Hugh Grant es el que cualquier mujer que
busque el amor duradero quisiera tener a su lado para siempre…¡Oh! ¡Qué
bonito!

Sin
embargo (ya pueden hacer que pare de sonar ‘She’ en su cabeza), no es toda
esta, con perdón, ‘paja mental’, la principal razón desencadenante de mi
comparación de Notting Hill con el fichaje de Klopp por el LFC. Para nada. Lo
que realmente está como subrayado con papel de calcar es la sensación de
ilusión que los aficionados del Liverpool están sintiendo viendo la sonrisa de
Klopp firmando su contrato, pisando Anfield, tocando el cartel de la entrada a
vestuarios o hablando ante la prensa local.

Esa
sonrisa engatusadora y carismática comparable sólo con una de las sonrisas más
perfectas, seguramente, de la historia del cine: la de Julia Roberts. Sí. Lo
que todo red siente ahora mismo al ver al alto y rubio alemán sonreír a
mandíbula entera por ser el entrenador del Liverpool, es lo que un cinéfilo (y que
leches, aunque ni si quiera le guste Julia Roberts) siente cuando ve en la
pantalla grande sonreír a la que llaman «la novia de América».
Es
más, el que es muy del Liverpool (hasta las trancas) es posible que aprecie el
mismo acojone que siente el personaje del tontorrón Hugh Grant cuando ve esa
deslumbrante sonrisa enfrente suya, totalmente entregada y, por si fuera esto
poco, enamorada de él ¡Uffff! Palabras mayores.
Pero
ojo que, como pasa en el film, no va a ser fácil para Klopp, aunque venga con
todo de cara y sea el técnico más deseado de Europa. La colina (Hill en inglés)
va a ser más Uphill (cuesta arriba) que Notting, puesto que hay mucho trabajo
por delante si se quiere crear a orillas del Mersey un sólido proyecto parecido
al que logró en el Borussia Dortmund.
El
final de la película no voy a destriparlo y en el fútbol, dada su volatilidad,
pocas veces puede ‘spoilearse’ nada, pues se desconoce el resultado final. Es
impredecible. Así que, únicamente puedo decirle a usted que si, incluso siendo
fan de Steven Seagal, Vin Diesel, Tarantino o Tim Burton, ha aguantado leyendo
hasta aquí, eso solo quiere decir una de estas dos cosas o las dos incluidas: Es
un romántico empedernido o está demasiado enamorado del Liverpool. En cualquiera
de ambos casos, lo primero y lo mejor que se puede hacer es reconocerlo. Se lo
digo por experiencia.
Y
al resto de compañeros que, como yo, no tenemos problema en reconocer que
disfrutamos con el plan de sofá, manta, palomitas y el/la ‘churri’ al lado,
tanto como con una gambeta de Coutinho, un gol de Benteke o una celebración de
Sturridge, sólo puedo deciros que ojalá en junio, dentro de un año, dos o tres
(los que ha firmado Klopp para llevar a cabo su proyecto) podamos decir, como
hacía Hugh Grant en ‘Notting Hill’, que todo lo que rodeó a esta historia de
amor entre el Liverpool y el nuevo entrenador alemán fue «surrealista,
pero bonito».