Joe Gomez, joven aunque sobradamente preparado por Javier Cordero

Joe Gomez, joven aunque sobradamente preparado por Javier Cordero

noviembre 5, 2018 1 Por Esto es Anfield

Gomez el alumno aventajado de Virgil van Dijk.

 

Por Javier Cordero (@CorderoJavi)

El asunto del gol cambió de problema a solución en poco tiempo. Mientras tanto, el de proteger la propia portería conllevó mucho más trabajo solventarlo del que se imaginaba en un principio. El Liverpool debió acudir al mercado y apostar fuerte este 2018 y, ante todo, respetar los tiempos para que la sincronización de los cinco defensas se fraguase. A los habituales de la pasada temporada se ha sumado Alisson y aunque no sea un fichaje, la continuidad y los minutos que está disfrutando Joe Gomez al inicio de esta temporada podrían significar algo similar de cara a ser un equipo que también puede rendir de atrás hacia delante.

Una grave lesión de rodilla apenas unos meses después de su llegada le dañó de forma excesiva, justo cuando había encontrado acomodo dentro y fuera del terreno de juego. Todo había pasado demasiado rápido: la adaptación a su nueva ciudad, a los aficionados y el hecho de entrar tan bruscamente en los planes de Rodgers. Como central izquierdo en línea de tres, como carrilero o como lateral, fue tal el impacto creado en aquel 2015 tan gris que supuso la gran noticia del comienzo de temporada y su puesto era de los pocos que parecía garantizado. Hasta la lesión.

Tras eso, podría decirse que el Liverpool le echó de menos. Resulta imposible saber la trascendencia que hubiera tenido en estas dos últimas temporadas porque aún no deja de ser un gran potencial inacabado, lo que sí podría afirmarse es que hubiera sido el central a partir del cual defender de forma coherente en el ‘corre y golpea’ de Klopp. Hubiera dado pie a esta idea con más naturalidad y espontaneidad que algunos de sus semejantes como Matip y en mayor medida Lovren.

Joe Gomez empezó en su reaparición a ocupar el lateral derecho, aunque quiere ser un central dominante tal como ha demostrado desde el día uno. Le gusta imponer su ley y para ello le acompaña una confianza en sí mismo muy destacada. El ADN de su fútbol se traduce en tomar decisiones para tener la ventaja frente a los atacantes, evitar que giren y ser ágil metiendo la pierna. Ello le hace marcar la diferencia: activación mental, tomar la iniciativa y actuar antes que nadie. Todo ello adquiere un valor extra cuando alguien como Van Dijk es su acompañante pues no ha dejado de instruirle y a raíz de ello, se ha formado una pareja a partir de la cual entender esta mejoría sin balón.

El holandés es sangre fría, lectura y colocación. El inglés es nervio, determinación y contundencia. El primero es el más capacitado interpretando ataques y manteniendo la altura para tratar de no hundirse atrás e ir hacia delante. Esto facilita que las cualidades de Gomez resalten. Cual perro guardián está siempre atento a evitar que un pase a la espalda de un compañero rebase a los cuatro defensores. Preparado siempre para correr hacia atrás o a lo ancho, su velocidad para ir a la cobertura significa menos riesgos al jugar con la línea muy alzada. Con menor temor, Arnold y Robertson pueden saltar a la presión y Van Dijk estar pendiente de la marca para achucharla. Y si no él corregirá con sus piernas lo que no pueda algún compañero.

A campo abierto marca diferencias con su velocidad y en el espacio reducido está creciendo a la par que su equipo. Cediendo metros al rival y con mayor confianza en su defensa posicional, el Liverpool se siente más seguro incluso cuando no tiene la opción del contraataque. Gana en colocación con un portero que entiende mejor el área y un central dominante en el juego aéreo. Ahí su radio de acción se delimita y de momento protege bien el punto de penalti. Como su físico son los cimientos de su fútbol, es capaz de soportar durante los 90 minutos los choques de los delanteros, sus desplazamientos y a la hora de pelear el balón por alto.

La Champions e Inglaterra le están dando ese punto de competitividad necesario para afianzarse como un central a tener en cuenta en el futuro. Su potencial solo se mermaría en el caso de sufrir una lesión, como aquella que le cortó la progresión en 2015. Lo que sí queda claro es que no suele haber centrales tan dominantes en ligas potentes a los 21 años de edad. Su presente es totalmente una realidad y aún tiene un techo muy alto que alcanzar. El Liverpool tiene ya a su central del futuro.