Historia de una vida, Bruce Grobbelaar

Historia de una vida, Bruce Grobbelaar

septiembre 21, 2018 1 Por Esto es Anfield

Bruce Grobbelaar, el fútbol me salvo.

Sport, Football, pic: 16th December 1989, Division 1, Chelsea 2, v Liverpool 5, Liverpool’s Bruce Grobbelaar guards his goal (Photo by Bob Thomas/Getty Images)

 

Por Jorge Olmos (@george_olmos)

Grobbelaar hablo en BBC de los altibajos que ha pasado en su vida, cuenta muchas historias de superación, de los horrores de la guerra en Zimbabue, de Heysel o de las acusaciones por amaño de partidos. Merece mucho la pena.

13 años en la portería del Liverpool, con ese estilo tan característico, aquel baile en una noche calurosa en Roma, 440 partidos, pero Bruce Grobbelaar tiene una historia que ha querido compartir y que muchos no conocerán. Grobbelaar de Zimbabue tuvo que combatir en la guerra de Rhodesia en los 70 y tuvo algunas experiencias que aún le atormentan “tengo sudores fríos” y es que ex guardameta del Liverpool tuvo que hacer el servicio militar en plena guerra “No eres la misma persona una vez que lo has hecho. Tienes que vivir con las consecuencias el resto de tu vida.»

Grobbelaar debía cumplir 11 meses de servicio militar y fue enviado de inmediato a la guerra civil en Rhodesia o Bush War contra el levantamiento blanco en 1980, trabajo como rastreador y vio morir a tres amigos durante la guerra y también se vio obligado a matar «Los recuerdos han disminuido un poco, pero hay momentos en los que estás con tus amigos en África y a ellos les gusta hablar de aquello. No lo sé. Después de eso, durante dos o tres semanas, tengo sudores fríos y me despierto con esos sentimientos de nuevo.«

El salto a una nueva oportunidad en otro país.

Para aquel díscolo portero el fútbol ha sido una escapatoria a una vida mejor y que terminara su servicio militar y fuera a probar suerte a Canadá y saliera bien Whitecaps de Vancouver (1979) fue un golpe de suerte para acabar dos años más tarde en el Liverpool. «A lo largo de los años, tengo mucha suerte de no haberme sumergido en una forma de depresión, porque el fútbol realmente me salvó la vida. Una vez que salí del ejército, tuve el fútbol, lo que me hizo olvidarme de aquellos incidentes.»

Aquella oportunidad con el Liverpool se pudo truncar por su carácter. Bruce Grobbelaar estaba cedido en el Crewe por parte del equipo canadiense «Estaba jugando para Crewe contra York City y Bob Paisley y Tom Saunders vinieron a ver el partido” recordaba el ex portero.

«Cuando entré corriendo desde el calentamiento, nuestro entrenador estaba moviendo la cabeza. Le dije: «¿Qué pasa?» y me dijo: «Esas dos personas tan importantes vinieron a verte jugar». Luego habían ido a ver a Stoke City jugar Port Vale. Aquel traspaso se pudo truncar, puesto que Grobbelaar salió al terreno de juego de una manera singular”Tal vez porque estaba corriendo con un paraguas para calentar porque estaba lloviendo.»

Pero aquel momento no hizo cambiar el pensamiento de Paisley sobre el portero y al año siguiente, fichó por el Liverpool y ganó seis títulos de liga, además de tres Copas de la FA y una Copa de Europa, pero el entrenador del club se aseguró de que sus compañeros no se dejaran llevar por el éxito «Ronnie Moran se quedó con todas las medallas, y el primer día de la pretemporada traía una caja de cartón con todas ellas. Lo puso en la cama y dijo: ‘Recoge una medalla si crees que te la merecías la temporada pasada'», dice Grobbelaar.

«Muchos tuvieron que preguntarle al entrenador si habían jugado suficientes juegos para elegir una medalla.»

Vivir dos desgraciados momentos en su carrera, Heysel y Hillsborough.

Grobbelaar tuvo la mala suerte de vivir dos desgracias, Heysel y Hillsborough. El recuerdo de Heysel está ahí, Grobbelaar era el portero en aquella final en la Bélgica y el testigo más cercano a lo que sucedía en las gradas, una imagen que nunca se le olvidará. Además fue el primero y único partido que vio su madre en directo a su hijo.

39 hinchas perdían la vida en Heysel cuando una pelea entre seguidores italianos y seguidores del Liverpool se producía, un empuje de los hinchas ingleses a los juventinos hizo que gente fuera aplastada contra un muro que acabo derrumbándose «Ninguno de los jugadores quería salir a jugar. La UEFA nos pidió que saliéramos porque pensaban que la lucha se intensificaría si no lo hacíamos.

Recuerdo a mucha gente que venía pidiendo toallas y agua, se la dábamos para que trataran de revivir a la gente. Recuerdo que salí al campo y recogí dos cuchillos que estaban enterrados en el césped; habían sido lanzados al campo por los hinchas del Juventus y estaban clavados en el centro del área».

En aquellos tiempos, en el que todo valía, Grobbelaar tuvo que lidiar con ser el principal blanco para las aficiones rivales, para el recuerdo aquella imagen del portero con unas monedas en sus ojos burlándose de quien se lo lanzó «Me han lanzado un montón de cosas. Muchas monedas que habían sido afiladas, bolas de billar, y me lanzaron un dardo a la espalda en Burnley. Y patatas con hojas de afeitar».

El momento de los amaños que le costaron su carrera.

Los amaños de partidos llegaron a su carrera. Grobbelaar estuvo en el punto de mira de aquellas alegaciones y todos sus logros se vieron eclipsados por aquello que ocurrió en 1994 y en el que se acusaba que había aceptado dinero por amañar partidos, aunque fue absuelto, aquel mal momento arruino su carrera «De principio a fin, duró unos seis años, y luego me tomó seis años para que mi matrimonio terminara. Fueron 12 años.

Me fui al Southampton y cuando se supo la historia, me preguntaron seis veces si lo había hecho y les dije que no. Jugué el 80% de la temporada 1994-95, terminamos la temporada en décimo lugar. Alan Ball (que era el entrenador) se fue al año siguiente, y mi contrato era por tres años, pero en el segundo año, Dave Merrington no contó conmigo hasta los últimos seis partidos, cuando les ayudé a mantenerse en la liga.

Mi tercer manager era Graeme Souness, y me dijo que debía irme.»

Es la historia de un tipo que en su carácter dicharachero había una historia triste a la que intento poner la mejor de sus sonrisas.