El día que Breitner ‘ayudó’ al Liverpool a clasificarse en Múnich.

El día que Breitner ‘ayudó’ al Liverpool a clasificarse en Múnich.

marzo 13, 2019 0 Por Esto es Anfield

Howard Gayle, Kennedy y Breitner llevaron al Liverpool a la primavera parisina.

Por George Olmos (@george_olmos)

Los Reds volverán a Múnich años después y no será una cita fácil. Nunca lo fue visitar la gélida Alemania. Pero hace años los Reds viajaban a Múnich para ir a por una Copa de Europa más y, como entonces, no será fácil. Os queremos recordar una cita que fue muy importante y que tuvo un secundario que no se esperaba y que años después de aquellos 61 minutos escribió un libro de su historia y de aquel partido: Howard Gayle.

Bob Paisley dijo antes del enfrentamiento ante los bávaros: «Esta va a ser una de las pruebas más duras que hemos tenido nunca».

Y es que sólo el Real Madrid, que empató 1-1 en el Estadio Olímpico del Bayern cinco años atrás, había evitado la derrota cuando el equipo bávaro jugaba en casa en la principal competición europea. Otros veinte equipos habían viajado a Múnich con diferentes grados de esperanza y todos habían sido derrotados.

Y es que los Reds llegaban a la fría Alemania con un empate a cero de la ida en el que fue el primer partido europeo de un imberbe Ian Rush, sin bigote aún pero con muchas ganas de destrozar redes ajenas. Al menos la portería a cero fue un buen resultado visto que en frente Rummenigge o Hoeness no pudieron batir a Ray Clemence. Además, Paisley recuperaba a Souness y David Johnson, pero perdía una pieza muy importante como era Phil Thompson.

Ray Clemence, que había sido el ‘paralotodo’ de ese partido en Anfield, resumió bien lo que sería el choque en campo alemán: “Hemos tenido varias pruebas europeas difíciles en el pasado, como las de Brujas, Tiflis y Barcelona, pero creo que este es el partido más difícil que hemos disputado fuera de casa durante mi estancia en el Liverpool.

Cuando sopesamos el excelente registro del Bayern en casa y consideramos que ha sido un empate en nuestro campo, podemos entender por qué tenemos un trabajo tan montañoso por delante. Sin embargo, nadie puede descartar al Liverpool, como hemos demostrado tantas veces. Está a nuestro favor que somos los únicos que podemos beneficiarnos de la regla del gol fuera de casa y eso podría ser crucial», comentaba el guardameta.

Pero si hubo algo que a Paisley le resolvió la papeleta de las bajas fueron las palabras de Paul Breitner que el genial entrenador del Liverpool utilizó para empapelar el vestuario: «Hemos publicado en el tablón de los vestuarios un artículo que contiene las opiniones de Breitner sobre nuestro llamado fútbol poco inteligente», dijo Bob Paisley.

El que fuera jugador del Real Madrid y Bayern cometió un error, mosquear a los Reds. Breitner habló con un periodista italiano y dijo que los ingleses eran “aburridos y poco inteligentes” y también calificó a los de Paisley como “los estúpidos que van a París”. El entrenador también explicó que en el partido de ida se acercó a insultar a los Reds y Bob dijo que alguien le cerró un poquito la boca en el partido de vuelta: “Sammy Lee acalló la bocaza. No tendrá tantas ganas de volver a hablar”.

El partido fue como se esperaba que fuese, muy difícil. Y hasta los instantes finales no llegó el gol de un magnífico Ray Kennedy, en el minuto 83, batiendo a Walter Junghans. Un largo despeje de Clemence encontró a David Johnson cerca de la línea de banda derecha; para entonces Johnson, con su muslo izquierdo vendado, cojeaba fuertemente, pero aun así logró lanzar el balón por encima de la cabeza de un defensor hacia Ray Kennedy que anotó ante al portero alemán. Pero no se pudieron confiar los de Paisley ya que, a pocos minutos del final, Karl-Heinz Rummenigge, como buen cazagoles, marcaba y ponía a los Reds con los nervios encima. Sin embargo, la final de París estaba ya cerca y no la dejaron pasar.

Al finalizar el partido, Paisley recordó a Breitner: «Esta ha sido la mejor actuación de nuestra historia en Europa y no he tenido que motivar a los muchachos en absoluto. Paul Breitner lo hizo por mí con sus comentarios después del partido de ida cuando nos llamó «poco inteligentes». Creo que esta noche hemos sido inteligentes”.

Pero aquella noche tuvo un protagonista que muchos no esperaban y ese fue Howard Gayle. O así le definieron algunos medios como el DailyMirror: “Se trataba de un joven negro, Howard Gayle, de 22 años, que sigue esperando su primer partido completo a cualquier nivel para el Liverpool”.

Gayle tuvo que sustituir a Dalglish que se lesionaría en su rodilla y se perdería la final de París. El sustituto debía ser Ian Rush que jugó en la ida, pero salió Gayle para asombro de los alemanes que no lo conocían.

Gayle tuvo su oportunidad tras tan sólo llevar unos pocos minutos con la lesión de Dalglish, pero no fue fácil y así reconocía él mismo en una entrevista a Lfchistory: “Cada vez que subía a la pelota me hacían falta. Cometí una falta y me sancionaron por ello. Ya fuera por cansancio…el lateral Dremmler me pasó la pelota por encima de la cabeza e intenté darle la vuelta porque sabía que si lo recuperaba, ya me había ido, estaba fuera de peligro. Se lanzó hacia mí y me dio una patada, gritó y me acusaron. Paisley me sacó tres minutos después de eso. No deberían haberse preocupado por mí, se trata de tener confianza en tí y tener fe como jugador. Me habían expulsado dos veces en mi carrera. Una vez alguien me llamó negro y me escupió. Y lo golpeé. El entrenador me metió en su oficina el lunes por la mañana y me dijo que la razón por la que lo había hecho eso fue porque era un buen jugador. Una vez que hayas salido del campo, no nos servirás de nada. Lo has hecho mucho más fácil para el contrario». Y aprendí de eso. Podía aguantar en el campo, pero no me iban a expulsar en ese partido contra el Bayern”.

“Cada vez que tenía el balón, oía gritos de monos. Me hicieron aún más deseoso de ser bueno en lo que tenía que hacer. Después de salir al campo, usaron la segunda sustitución para poner a Jimmy Case. David Johnson comenzó a cojear con una lesión en el muslo. Bob Paisley le gritó a uno de los policías: «¡Danos ese rifle porque voy a dispararle! Fue gracioso después, pero el jugador se puso muy furioso porque no quería llegar al tiempo extra con diez hombres”, añadió el joven jugador.

Gayle también le dijo al Echo después del partido: «Fue una gran experiencia para mí y oír el pitido final fue el mejor momento de mi vida.» Howie causó muchos problemas a Wolfgang Dremmler a lo largo de todo el partido y fue atacado por el internacional alemán en el área en un penalti que no quiso el árbitro pitar.

Bob Paisley describió el resultado como el mejor de la historia del club en la competición europea y quedó impresionado por la actuación de Howie: «Deberíamos haber tenido un castigo cuando Howard Gayle fue derribado. Más tarde, Howie se quedó sin fuerzas y empezó a tomar represalias, pero lo hizo de forma tremenda. Pensamos que su ritmo les sorprendería, y así fue».

«Estoy orgulloso de que a través de este partido en Múnich, los aficionados del Liverpool se conecten conmigo porque saben que he contribuido a su historia”, dijo Gayle.

El jugador red a menudo recibió ataques raciales de los seguidores contrarios, como explicó en el libro de Dave Hill, ‘Out of His Skin’ (Fuera de su piel): «Me escupieron, hubo ruidos de monos y todo tipo de abusos racistas. No fue agradable, pero tristemente era algo a lo que me había acostumbrado. Desde las pieles de plátano que me arrojaban, hasta escupirme en la cara en los terrenos ingleses o que 70.000 alemanes en el Bayern de Múnich me cantaran e hicieran el saludo nazi. A veces fue horrible».

Ese día, el gol lo marcó Ray Kennedy, pero un chico de Toxteh, Liverpool, fue un héroe durante 61 minutos que los plasmo en su libro «61 minutes in Munich», aunque algunos no vieran más allá del color de su piel. Howard Gayle nunca se rindió como en aquel 22 de Abril.

Sport/Football, 29th May 1981, The victorious Liverpool team parade the European Cup on Merseyside after they had beaten Real Madrid 1-0 in Paris, with the goalscorer Alan Kennedy, right, and Howard Gayle holding the Cup (Photo by Bob Thomas/Popperfoto/Getty Images)

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